Confesiones de una viajera introvertida

Viajar se suele ver como algo alegre y divertido… Y lo es… A mi me encanta. Me encanta conocer gente nueva, visitar y descubrir nuevos lugares. Estoy agradecidísima por haber podido viajar todo lo que he viajado.

Pero os tengo que confesar algo… También soy una persona introvertida. Me siento cansada si hablo con gente durante mucho tiempo y no tengo tiempo para mi.

Cuando viajo, a menudo siento la presión de salir y visitar todo lo que se pueda visitar en un lugar. Parece que si no estás haciendo algo, estás malgastando el tiempo. Creo que el crecer en una sociedad con la mentalidad de “si no estás siendo productivo, no tienes valor/no estás añadiendo valor al mundo”… hace mella.

Para mi, esto significa que, a veces, no me apetece salir de mi habitación de hotel. Me apetece quedarme en mi burbujita lejos del resto del mundo. Estar en casa con mi copa de vino y mi película favorita me daría la vida. Si me da por ahí, me haría unas palomitas y me cogería una manta calentita. A veces no quiero esforzarme para hablar en otro idioma.

Pero si estás viajando y viendo paisajes nuevos, conciendo gente interstate, comiendo comida distinta… Qué desagradecida, ¿te vas a quedar en el hotel y ver una película? ¡Qué desperdicio!

Pensaba de esta manera hasta que planeé mi propio viaje por Taiwan. Me hice mis listicas y me propuse ver todo lo posible. Para la segunda semana estaba exhausta. Estaba cansada de hablar con gente todo el día, de hacer fotos de sitios que, sinceramente, no me parecieron gran cosa porque no tuve tiempo de leerme la descripción. Hasta que llegué a un hostal particularmente bueno donde por suerte, tuve la habitación para mi durante unas horas. Me hice una mascarilla facial, me arreglé las uñas, me eché la siesta, vi una peli y me sentí 100% mejor conmigo misma.

Entonces me di cuenta…


No tienes que visitar cada atracción turística para pasártelo bien.

Si disfrutaste esa taza de café mientras te dedicabas a mirar a la gente, no perdiste el tiempo.

Puedes disfrutar y relajarte mientras viajas de la manera que a ti te guste.


Conocí a Kasia y a Víctor unas semanas después de esta situación y me di cuenta de que no era la única que pensaba así. Tienen un blog muy interesante y en uno de sus posts hablan de “slow travel”. Este concepto habla de disfrutar de cada paso, de no centrarse en las partes “turísicas” y observar la vida pasar en el lugar donde te encuentres, de conocer la cultura y la gente. 

Soy consciente de que no todo el mundo tiene más tiempo que una o dos semanas de vacaciones, pero incluso si tienes una semana… En vez de hacerte una gymkhana por todos las atracciones turísticas, intenta parar un poco. Quítate la presión y dejáte a ti misma relajarte, respirar y disfrutar.

En vez de sacar la foto perfecta para el Insta e ignorar al niño que ha parado de jugar con la pelota para ayudar a un anciano, podrías estar más presente en donde estés y observar la vida que ocurre a tu alrededor.

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