Efectos secundarios de viajar

“Ah, no, ya no hago eso porque cuando fui a País X…” “Pues en País X encontré esto que…” “En País X, esto lo hacen mejor…” (*leer con voz repelente*)

Si eres como yo, las frases de arriba hace que pongas los ojos en blanco tan fuerte que duele. Por lo menos, juzgas a esa persona desde un punto de vista de “selfie desde abajo”. Yo solía ser del equipo “juzguemos”. Pero me temo que me he convertido en una de esas personas a las que juzgaba (espero que no tan repelente).

Este año he estado viajando mucho. Me siento muy privilegiada, suertuda, agradecida, todo eso y más por las maravillosas experiencias que he vivido. Pero también he echado de menos el hogar. Mucha gente solo ve la parte “glamour” de los viajes: probar comida nueva, conocer gente nueva e interesante, ver paisajes increíbles…Pero no tenemos en cuenta que igual un día no te sientes bien y lo único que te apetece es un plato específico de tu país, o tu sofá, manta y peli, o simplemente desahogarte en tu propio idioma con un amigo.

Total, que llegas a casa y por fin te tomas el plato que tanto se te había antojado desde la segunda mitad de tu viaje, pero no está tan bueno, o no te da la sensación que te solía dar. Quedas con amigos pero no sientes que puedes desahogarte con tanta naturalidad como antes lo hacíais, o no encuentras que tengas tantas cosas en común con ellos. Te vas a tu sitio favorito de tu ciudad pero no te sientes tan en casa como te solías sentir.

Viajar te cambia y te cambia la forma de pensar. Es imposible que no cambies. Ves diferentes formas de vivir, gente distinta, comida diferente… No eres la mima persona que solías ser y te sientes un desconocido en un mundo que tu considerabas un hogar.

Para mi, España y Reino Unido han sido sitios que he considerado como mi hogar. Sin embargo, cuando volvía España después de 4 años en Londres, no entendía los pasillos de los supermercados ni sabía que comprar, no me gustaba lo incómodo que son los asientos del centro, pensaba que la gente hablaba más alto de lo necesario… Y cuando visité Londres odiaba la polución que antes ni notaba, por raro que parezca, el acento me ponía mala, por no hablar de la falsa cortesía…

Se dice que las segundas partes siempre son peores… Me parece que no son peores, tú tienes más consciencia que antes, y una mayor perspectiva conlleva… mayor responsabilidad (?). Perdón, estaba canalizando a Martita friki :). Cuando tienes una mayor perspectiva, parte de tu inocencia de ver cosas por primera vez se va. Te queda el paisaje hermoso, vale, pero ya no te impresiona tanto. Sé que los cambios son una parte constante de la vida y que nos hace crecer y convertirnos en quienes somos. Pero da miedo y te deja confuso. A otra gente le encanta el cambio constante… Y no pasa nada.

Entonces, te habrías quedado en tu país si hubieras sabido las consecuencias? No. 

¿Y no pasa nada si no eres particularmente buena con el cambio y no vivir en tu propio país? Sí. Porque la vida es corta y el mundo demasiado grande como para quedarme en un sitio.

¿No te da miedo y se te hace duro? Sí, pero también lo es seguir el camino de otra persona. Pero ¿sabes qué? Tú haz tu vida, que yo estaré por todo el planeta haciendo la mía.

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