Ho Chi Minh

Aterrizo en el aeropuerto de la antigua Saigón rodeada de vietnamitas que ponen los piases en los asientos del avión. Choque cultural nada más salir de Taiwán. Tras más de una hora esperando para pasar el control de pasaporte, salgo al exterior y veo varias paradas de autobuses. En la página web del aeropuerto indicaban dos en concreto que los locales usaban, así que en uno de esos me planté. Una chica recogía dinero, mientras el conductor ayudaba a la gente con las maletas. Se subieron un grupo de 4 chicos mochileros, extranjeros también, y muchos vietnamitas. Según nos fuimos adentrando más en la ciudad, se escuchaban más pitidos y se veían más motos alrededor del autobús. Tantas, que la chica sacaba la mano y avisaba que tenían que acercarse a la acera. Poco a poco, se iban apartando y el autobús conseguía parar para que se bajase la gente.

Yo contaba con que no iba a tener datos ni internet en Vietnam, pero no me esperaba que el GPS de Google Maps no me funcionase en ese momento. Me encontré en mi parada de autobús, mapa en mano pero sin saber a dónde ir. Pregunté en una tienda y me indicaron por una calle llena de gente haciendo compra-venta ambulante, es decir, con sus bicis, o motos, o carritos, trapos en el suelo, vendiendo frutas, verduras, telas, sombreros vietnamitas, etc. Todo esto pegado a la carretera y todo esto, yo, con maleta de ruedas.

Llego a mi hostal y tras una ducha, salgo a cenar algo rápido y me voy a dormir. Mañana será otro día y no llevaré la maleta a cuestas.

Desayuno en el hostal y pregunto qué cosas hay que ver en Ho Chi Minh. Salgo del hostal y me encuentro con un calor y una humedad con la que ni mis leggins negros ni yo contábamos. Empiezo a caminar y tengo la misma sensación que el día anterior. Agobio e incomodidad. Y en mi cabeza tenía un diálogo interno confuso: No conozco el idioma, ni la cultura, ni la ciudad… ¿Qué estoy haciendo aquí sola? ¿En qué momento yo pensé que esto era una buena idea? ¿Cómo se me ocurrió a mi venirme a Vietnam? ¿Para qué? A ver, ya estoy aquí, voy a aprovechar y descubrir cosas nuevas y ya está. 

Me dirigí al mercado local más famoso, donde la mayoría de los turistas compran todos los souvenirs. También es la mejor forma, en mi opinión de ver cómo interactúan los locales. Me doy cuenta que aquí no sonríen tanto como en Taiwán y que si lo hacen, es porque les interesa hacer una transacción contigo. Hay una parte de comida y otra de ropa y cosas varias. Como mi maleta ya está llena, me limito a ver y decir “no, thank you” constantemente.

Sigo caminando y llego al Museo de la Guerra de Vietnam, donde enseñan el punto de vista de los vietnamitas. No conozco nada sobre el tema así que me sorprende y me apena aprender la cantidad de gente que murió, tanto americanos como vietnamitas, que la razón por la que empezó la guerra es por el miedo de Estados Unidos de que Vietnam se instaurase como un país comunista, que se usó un gas llamado “Agente Naranja” que causó deformaciones que duraron varias generaciones, los métodos de tortura que se usaban y muchos detalles más. 

A día siguiente no me apetece salir y volver a estar incómoda por el tráfico de la ciudad, pero conozco a dos chicas en el hostal y vamos a comer y a la catedral Notre-Dame de Ho Chi Minh, la cual estaba en obras, pero nos dimos una vuelta y estuve conociendo a dos chicas geniales.

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