Santería cubana

Durante mi viaje a Cuba tuve la oportunidad de hablar con santeros y de ver y vivir su cultura. Me pareció muy interesante, así que cuando he vuelto, he sentido la necesidad de compartir aquí lo que he aprendido e investigar para aprender un poco más. Al ser una religión/culto tan secreto en su origen, muchos datos varían de familia en familia. Yo no soy santera, así que esto es un resumen hecho con cariño e interés.

“Todo es una Bendición, 

si puedes ver más allá de los velos,

ya que “todo” es una ilusión y una prueba,

y uno de los grandes Misterios Divinos de este ciclo de la vida”

-El Príncipe Divino, Ty Emmecca

Origen

La santería o Regla de Ocha-Ifá es un culto que nació fruto de la sincretización de la religión católica implantada por el Reino de España y la milenaria religión yoruba de los esclavos africanos (Nigeria, Benín y Togo) durante la época colonial. También tiene algunos rasgos del voodoo haitiano (sacrificio de animales y adivinación).

En la Cuba colonial, como los españoles sólo admitían la religión católica como religión, los rituales de santería se debían practicar en la clandestinidad. Los esclavos identificaron a los santos con su equivalente deidad o energía africana y realizaban sus prácticas en sus casas en secreto. El nombre “santería” proviene de los mismos españoles, que se burlaban de los esclavos ante la aparente devoción excesiva que mostraban a los santos.

La santería es tan desconocida desde fuera porque era practicada en secreto y los conocimientos se transmiten de generación en generación. Sin embargo, terminó calando en la sociedad por cuestiones de salud (ceremonias de curación) y por la difusión de la música y cultura afrocubana.

Después de la Revolución algunos santeros emigraron a Florida, México, España o Puerto Rico entre otros países. La Revolución también separó la iglesia del Estado y hoy en día la santería tiene una mejor consideración social y no es practicada en clandestinidad. Con la migración de cubanos a otras partes del mundo, Cuba no es el único país donde se practica.

Creencias básicas

La santería se basa en el culto a ancestros que han fallecido (egún) y cree en un dios universal que ha creado todo. A éste lo llaman “Olodumare” (que significa “omnipotente” en el idioma yoruba) y se le considera femenino. A su poder o energía lo llaman “aché” o “ashé”. Olodumare se relaciona con los seres humanos a través de extensiones de Ella misma: los Orishas.

Los Orishas son seres místicos complejos y su esencia no se puede expresar en una imagen. Existen en forma de energía divina que nos rodea. La mayoría de éstos tuvieron una forma humana y ganaron estatus “semi-divino” después de la muerte, como ocurre con los Santos católicos.

Cada uno tiene su personalidad propia y controlan diferentes aspectos de la vida cotidiana. También velan por que cada mortal cumpla el destino que tiene marcado desde que nace. Son los mismos Orishas quienes eligen a la persona a la que protegen desde el nacimiento. Si el humano no cumple con su destino, se reencarna y los Orishas le castigan hasta que cumple con el castigo.

Estos son algunos de los Orishas más importantes:

 

  • Elewá/Elegguá: mensajero de Olofi y de los otros Orishas. Guardián de las puertas, el que abre los caminos, incluso la de los muertos y se le representa con San Antonio y el Niño de Praga o de Atocha. 

  • Obatalá: padre de los Orishas, patrón de la paz y la pureza y representado por la Virgen de las Mercedes.

  • Orunla: también conocido como Ifá y Orúnmila, principal adivino del panteón yoruba, patrón de los sacerdotes (babalawos) y representado por San Francisco de Asís.

  • Yemayá: madre de varios Orishas, la patrona de los mares y de la maternidad por ser la primera madre de la humanidad y representada por la Virgen de Regla.

  • Changó: patrón de la virilidad, el fuego, el relámpago y el trueno, proporciona victoria sobre los enemigos y cualquier dificultad. Se le representa con Santa Bárbara.

  • Oshún: patrona del amor, el matrimonio, el oro, la alegría y los ríos y representada por la Virgen de la Caridad del Cobre, la patrona de Cuba.

  • Oyá: reina de los muertos, dueña de las tormentas, patrona del cementerio y representada por Santa Teresa y la Virgen de la Candelaria. 

  • Babalú Ayé: patrón de las enfermedades, protege la salud, representado por San Lázaro.

  • Ogún: hijo de Yemayá, patrón de los metales y de toda persona que trabaja y representado por San Pedro.

  • Ochosi: hijo de Yemayá, patrón de los cazadores y representado por San Norberto.

Por su fe en la reencarnación, los santeros creen que, dentro de ciertas limitaciones, es posible elegir el destino de la próxima vida antes de nacer. Esto implica que hay una serie de cosas predeterminadas en la vida como carácter, ocupación, pobreza o riqueza, inteligencia, suerte o desdicha y duración de vida.

Por lo tanto, aunque no es posible cambiar el destino en sí, uno puede empeorarlo al quebrantar una prohibición o tabú de su Orisha, desobedecer una deidad o alguna ceremonia de brujería que haya salido mal. Es por esto, por lo que se usa la adivinación y ceremonias adivinatorias, en las que se reciben consejos que les permiten cambiar su vida para bien.

Mediante la adivinación, descubren el porqué y el origen de las influencias negativas en su vida y pueden así ser corregidas. No sólo se descubren las razones espirituales para los innumerables problemas y situaciones difíciles de la vida, como la salud, el amor y el dinero, sino que también se informa la manera de resolverlos.

 

Estructura de la religión

En la santería, existen una jerarquía sacerdotal. Los máximos sacerdotes son los Babalawos. A continuación están los Babalawos e iyalorishas, que son santeros ya consagrados con o sin ahijados. Los Iyawos son santeros que se han consagrado y llevan un año iniciados y los Aleyos que son creyentes que aún no se han consagrado. Todos son santeros y se inician con ritos específicos.

El proceso de iniciación es largo y complicado. Consta de varias fases y varía según el Orisha. Primero hay que determinar cuál de los Orishas corresponde a la persona que quiere iniciarse. Esto se determina a través de la adivinación, ya sea un iniciado o un Babalawo para más certeza. Los preparativos para la iniciación incluyen un baño especial (parecido al bautizo en la religión católica) y el iniciado debe vestirse con ropa blanca durante un año entero como símbolo de una nueva vida.

En la iniciación se le asigna formalmente a un Orisha que también se identifica como “ángel de la guarda”, e identifica al dios protector y cuidador del iniciado. Durante este primer año, es necesario obedecer a ciertas prohibiciones sobre el vestido, las relaciones sexuales, la comida y la vida diaria. La iniciación empieza con el recibimiento de los collares y termina con el “asiento”. 

Toda ceremonia o rito santero comienza con una reverencia a los muertos que se extiende hasta los antepasados más remotos. Se cree que los difuntos pueden intervenir en sus vidas, tanto para protegerlos como para importunarlos. Cuando los muertos se sienten queridos y reciben atenciones, velan por los creyentes. También se cree que los muertos son más fuertes que los vivos, así que los santeros toman precauciones en cuanto a las almas en pena, “espíritus oscuros”, errantes y mal intencionados.

En diferentes ceremonias, la iniciación incluida, la música es un factor muy importante. Los ritmos de percusión, las canciones y los bailes se usan para agradar a los Orishas e invitarles para que se unan a la celebración. A través de estos tambores se logra un estado alterado de conciencia, que se conoce como “posesión” y se dice que “baja el santo” o que el iniciado tiene “el santo montado”. Esto se refiere a que el desciende y monta la cabeza del santero. Los bailarines paran de hacer pasos básicos repetitivos y tiemblan o hacen gestos distintivos de los diferentes Orishas.

Otra costumbre de la santería es el sacrificio de animales. En este culto, la sangre de los animales sacrificados pertenece a los Orishas y por lo tanto al Dios creador Olofi. Se trata de un derecho divino. La matanza de los animales no es un sinsentido, sino que se llevan a cabo en ceremonias celebradas con seriedad, mucho respeto y sólo personas entrenadas lo llevan a cabo. Cuando se sacrifica al animal en un ritual de purificación, se cree que el animal ha absorbido los problemas, los peligros y las vibraciones negativas de la persona a la que se le hace el ritual. Por lo tanto, nunca se come esta carne sino que se elimina conforme a las instrucciones de cierto Orisha. En la iniciación es obligatorio sacrificar animales porque “no hay nacimiento sin sangre” y en la iniciación se “nace” a una nueva vida.

Esta es la información que yo he recogido a través de hablar con gente y de las siguientes páginas web, pero repito; no todas las familias lo hacen igual y siempre es bueno que si te interesa, te informes bien al respecto. Yo simplemente comparto una religión y cultura que me parece muy enriquecedora a su manera.

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